¿Por qué es tan difícil liberase de los vicios?

Antes de aprender a liberarnos de los vicios debemos saber y reflexionar que entendemos por vicios.
Según la RAE entre las muchas definiciones que tiene hay una que es particularmente sencilla y profunda. Define el vicio como el hábito de obrar mal.
En estas pocas palabras se encierra un gran significado que vamos a desmenuzar.
El hábito es un modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.
Hemos dicho en artículos anteriores que el hombre es el único ser que tiene voluntad y libre albedrio, además de un cerebro que le otorga un poder creador.
Por tanto el hombre con su comportamiento y su pensamiento va trazando la ruta por la que quiere consciente o inconscientemente transitar. No hay nada que se le oponga a la fuerza de su voluntad.

Externamente hay leyes que protegen a unos hombres de otros y en cierta forma le reducen su libre albedrio, se trata de la ley que reza: Tu libertad empieza donde terminan la de los demás, son reglas de conducta y convivencia para poder evitar en definitiva la ley del más fuerte.
Pero por el contrario en nuestro interior no existe esa ley y rige la ley del más fuerte. Tal como ya hemos indicado la frase lapidaria de Hermes Trismegisto “Como Arriba es Abajo y como Abajo es Arriba”, podemos comparar las tendencias y los instintos humanos como las distintas ciudades y estados, cada uno tiene sus normas.
Al no haber una ley reductora, pues no habría libre albedrio, en el interior del hombre reina la ley del más fuerte. Hay tendencias que nacen como los pastores, que están destinados a obedecer a los reyes y hay tendencias que llegan incluso a convertirse en tendencias coronadas.
La voluntad es la responsable de imprimir en el subconsciente las nuevas tendencias que van surgiendo en el interior, y a base de repetición de las mismas acciones se transforma en un hábito, y si ese habito es obrar mal, se transforma en vicio.
Por eso liberarse de los vicios es similar a dar un golpe de estado y derrocar a la tendencia reinante.
Al principio una persona rechaza el tabaco, le sienta mal, no le gusta, le da mal sabor, etc.
Pero con el tiempo y con la repetición, acaba gustándole, ha obligado por medio de su voluntad a que su subconsciente acepte ese nuevo vicio al que ha transformado en rey.
En el siguiente artículo veremos la forma de liberarnos con ayuda de la voz interior del corazón

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