¿Como descubrir los vicios?

Esta pregunta ya la contesto Lao Tse cuando dijo: “el que reconoce su locura, ya es menos necio”.

Una de las terapias  para combatir los vicios es reconocer que se tienen esos vicios, si no es imposible, ya que hay unos mecanismos internos en el ser humano que impiden, llegar a la solución de un problema si no se da el primer paso, es decir reconocer que se tiene un problema.

Por tanto podemos decir, aunque ya iremos profundizando, que el hombre va forjando con el paso del tiempo y en su ignorancia, los barrotes de su prisión.

Sus propios sentidos son sus carceleros.

Vamos a esbozar la situación actual en la que se encuentra el ser humano.

            Como nos engañan los sentidos

 

En articulos anteriores expusimos la situación actual de lo que llamamos hombre.

Un ser inconsciente e ignorante que se cree no obstante el centro del universo, con poderes creadores, con voluntad y con libre albedrío.

En su situación que podríamos definir como la cueva del Mito de Platón, este hombre se encuentra prisionero, observando sombras en la pared de la cueva reflejada por una antorcha que se encuentra un poco más arriba. Esas sombras tiene movimientos porque detrás de la pared hay unos titiriteros que mueven unas figuras y hablan, con lo cual a ese hombre que está totalmente inmóvil y cogido por el cuello, sin poderse girar, le parece que esas sombras tienen  vida y voz propia. Tal es su ilusión. No es capaz de distinguir las sombras de las verdaderas figuras porque lleva mucho tiempo en esa caverna y ya ha perdido hasta el mas mínimo recuerdo de cómo llegó a esa situación, creyendo incluso que solo existe la caverna y que no hay nada más.

Aunque esto parezca un mito, si observamos bien la situación, esta no difiere mucho de lo expuesto. Si profundizáramos e hiciéramos una encuesta, descubriríamos que la mayoría de las personas no se imaginan siquiera que estén en una cárcel, en la que los carceleros son sus propios sentidos.

Veamos las cosas con un ejemplo. Vamos a imaginar que hay diez personas y que observan un accidente. Cada uno tiene su propia versión de lo que ha visto y oído, cada uno  defiende con fuerza su punto de vista como si fuera el único. Los colores observados, para unos son rojos, para otros naranja, otros lo han visto verdes, etc. Lo mismo ocurre con el oído. Cada uno da una versión distinta del único hecho. Hemos oído muchas veces el dicho que reza: Nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

La luz blanca, entendiendo el blanco como la suma o unidad de todos los colores del espectro, se refracta a través de un prisma en siete colores principales, del rojo al violeta, por tanto no es de extrañar que según sea nuestro prisma y nuestra vibración, así será el color que observaremos.

Nuestros sentidos nos pintan la realidad de acuerdo a la vibración que tenemos individualmente.

Por tanto sacamos como conclusion de que para poder descubrir los vicios, debemos cambiar de estado de conciencia, es decir de vibracion y el comienzo es escuchar la voz del corazon, la voz interior.

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