Las dos vigas de la Cruz. Un camino de transformacion

Si realmente queremos formar parte de un grupo Cristocentrico, no podemos perder de vista unas premisas fundamentales: “Mi Reino no es de este mundo”. “No he venido a traer la paz sino la espada”.

También vemos en los Evangelios que El Cristo, a pesar de estar rodeado de leprosos, enfermos y endemoniados, no se dedica a hacer curaciones en masa, es decir respeta profundamente las leyes que rigen este mundo sin influir para nada en ellas. Su mensaje consiste en despertar a las almas dormidas, siendo precisamente las curaciones y las resurrecciones, el despertar de esas almas dormidas.

Por tanto no podemos partir de la base de que por el hecho de nacer una criatura, tiene derecho a tener cubiertas sus necesidades primarias y en consecuencia ,tratar de querer cambiar las circunstancias que rodean a tal persona, desde la línea horizontal.

Si actuamos desde la línea horizontal, sin tener levantada la viga vertical de la Cruz, estaremos dando lugar a un movimiento de reacción en el polo contrario. Si te percatas bien, la viga horizontal de la cruz se encuentra a cierta distancia del suelo, lo cual significa que antes de poder actuar horizontalmente se debe de haber adquirido un cierto grado de conciencia, lo cual supone una elevación sobre la viga vertical.

Por esta razón todos los esfuerzos por muy bien intencionados que sean, están condenados a convertirse en su contrario, según la Ley de Polaridad. Esto seguirá así hasta que comprendamos que hasta que no pongamos la viga vertical, no podemos poner la viga horizontal.

¿Qué significan esas dos vigas? La viga vertical esta clavada en la tierra y se eleva hacia el cielo. Primero tenemos que elevar nuestra conciencia desde la materia en que nos encontramos, es decir tenemos que levantar la viga vertical. La viga horizontal está formada por las obras hacia nuestros semejantes, pero para que sean liberadores han de hacerse desde un grado de conciencia más elevado. Solo así, por nuestra firmeza con los pies en la tierra y la vista en el objetivo celeste, podemos ayudar realmente a los demás, sin que actúen las leyes de la polaridad, pues nuestros actos serán de manera impersonal y para bien de la humanidad.

Cuando escuchamos nuestra voz interior se produce el comienzo de un proceso de transformación. Esa voz nos dice que sigamos las instrucciones internas y mientras más perseveremos, ese proceso no se detendrá. Lo semejante atraerá a lo semejante y así se formara un grupo que tendrá un campo electromagnético, y los que formen parte de ese campo de vibración, avanzaran al unísono. Ese es un campo de luz que irá creciendo a medida que el grupo vaya adquiriendo más conciencia. Cada ser individualmente es una unidad en sí mismo, pero también forma parte de una unidad mayor.

Por tanto, escucha tu voz interior, carga con tu cruz, elevala hasta el Golgota y comprenderas que todos los complejos y problemas que tienes, han servido solo para traerte a este punto, el comienzo de tu transformacion.



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